“VELAD Y ORAD PARA NO CAER EN TENTACIÓN”

MENSAJE V – Jueves Santo, 1 de abril de 2010

Así dice el Señor Jesús: “Pueblo mío, mi corazón, más que nunca antes, está afligido por los insultos y calumnias vertidos sobre mi cuerpo, la iglesia –el pilar y el fundamento de la verdad – por mucha gente a través de la televisión, internet, periódicos y otros medios de comunicación. Es cierto que algunos pocos de mis sacerdotes en la tierra, de quienes se esperaba que irradiaran la santidad sobre los demás, han pecado de forma inmoral especialmente maltratando y abusando a niños. Pero mi Vicario y representante en la tierra, el Papa, está manejando estos casos con diligencia y prudencia castigando incluso a aquellos que son culpables sin ocultar la verdad. Amigos míos, los que me aman a mí y a mi iglesia, rezad conmigo para que la iglesia salga victoriosa y triunfante después de esta aflicción y sufrimiento temporal. Este es un tiempo de purificación para la iglesia.
La suciedad y la inmoralidad que ha lanzado una sombra oscura sobre mi iglesia es muy pequeña comparada con el océano de obscenidad inmoral que está extendida hoy en la humanidad. Bajo el peso del los pecados de inmoralidad en el que está sumido el mundo, la gente vive en una sociedad permisiva en la que se han perdido todos los valores y principios morales y la integridad y dignidad humana. Se abusa de la libertad como una licencia para hacer todo aquello que a uno le guste especialmente para satisfacer el deseo sexual. No hay diferencia entre lo limpio y lo sucio, entre lo sacro y lo profano. Mi corazón está muy herido por el incremento de la pornografía y de la obscenidad, expuesta y exhibida a través de varios medios de comunicación como internet, móviles, televisión, revistas, periódicos, etc. mediante los cuales millones y millones de personas son llevadas por el mal camino a la impureza sexual y a actitudes licenciosas como la masturbación, la fornicación, el adulterio, el incesto o las violaciones y vejaciones sexuales. Hoy el sexo y la sexualidad son ofertados y vendidos como cualquier otro objeto comercial incluso a través de móviles de internet. Las “call girls” y las prostitutas se exponen en las calles de las ciudades occidentales con ojos de deseo como perros hambrientos de un trozo de carne. La gente de los países prósperos y ricos se va a países pobres en busca de niños para abusar de ellos en hoteles y moteles. Cada día en occidente decenas de miles de personas acuden en cada rincón y esquinas de las ciudades a números de sexo obscenos y a tiendas eróticas.
Se que mis sacerdotes y predicadores del Evangelio, reprochan, reprenden y corrigen a aquellos que viven en la inmoralidad y en el pecado, y les llaman a una vida de santidad que irrita y molesta a los que están sumidos en el pecado y les calumnian y difaman tanto a ellos como a mi iglesia. Repito mi oración por ellos en el Calvario: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Derramé lágrimas de sangre por esta gente que muere en el pecado de inmoralidad que lleva su alma a la perdición eterna. Amigos míos, estad en vela conmigo para derramar lágrimas por esta gente para que se puedan arrepentir y cambiar de vida sabiendo que los he creado santos y santos a mi imagen y semejanza.
Vosotros, cristianos míos y sacerdotes, durante este tiempo de insulto y de burla, debéis discernir y saber lo que el mundo espera de vosotros. El mundo espera una vida santa por parte de aquellos que me siguen y en especial de parte de mis sacerdotes quienes son llamados de una forma muy especial otros Cristos. El mundo no tolera ni la más pequeña suciedad en vuestra vida. Cuando os convertís en presa del pecado y de la inmoralidad, mi santo nombre es el que es profanado y difamado ante los demás. Tenéis que estar equipados con santidad de vida de tal forma que podáis desafiar a aquellos a vuestro alrededor así como yo desafié a los judíos, “quién de vosotros puede acusarme de pecado”.
Hoy cuando conmemoráis el día en el que instituí el sacerdocio y la Santa Eucaristía, lanzo este desafío a cada sacerdote de la tierra: sed santos como yo soy santo en todos los aspectos de vuestra conducta. Tenéis que ser irreprochables, mesurados, con autodominio, decentes, hospitalarios, capaces de enseñar y guiar porque la gente busca de vosotros instrucción como mensajeros míos. No debéis emborracharos, ni ser agresivos con la gente, polémicos, o amantes del dinero. Tenéis que mantener vuestra reputación y dignidad como mis sacerdotes, y todo mi pueblo, ancianos, jóvenes y niños deben poder acercarse libremente a vosotros sin ningún tipo de temor o inhibición. Corregid a la gente mayor como un padre, tratar a las mujeres mayores como madres, tratad a los chicos como hermanos, a las chicas como hermanas y a todos los niños como ángeles. Lavad diariamente vuestro corazón y vuestros sentidos en mi sangre que fluye de mi corazón que os ama, la sangre que humedece vuestros labios en la santa Misa. En todos vuestros ministerios, queridos sacerdotes, llevad a mi gente a la vida en santidad lo cual es mi voluntad para todos. No tengáis miedo, soy la cabeza de mi cuerpo, la iglesia, las puertas del mundo de las tinieblas no prevalecerán contra ella. Os reuniré y os ofreceré a mi Padre en el cielo como conciudadanos de los santos.”

Fuente: Padre James Manjackal M.S.F.S

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